La foto (por Bill Fairs @moonboyz) muestra dentro de un procesador Intel 486 de 25MHz del año 1989
Las máquinas digitales no “entienden” el lenguaje de la misma manera que los seres humanos.
Para nosotros, existe una multitud de sonidos fundamentales, que combinamos de distintas maneras para formar palabras, y que representamos en símbolos para poder transmitirlos a través de medios visuales en vez de auditivos. Por supuesto, hablo sobre las letras del alfabeto, y junto con ellas, también los 10 símbolos numéricos que nos permiten expresar prácticamente cualquier cantidad (no hablaré en esta ocasión de ideogramas ni otros sistemas de comunicación escrita). Para las máquinas digitales, por otro lado, solo existen dos valores opuestos, a partir de los cuales se construyen todos los demás. Estos valores se pueden entender de muchas formas:
- 1 y 0
- Verdadero y Falso
- Alto y bajo
- Luz y oscuridad
- Presencia y ausencia de voltaje
- Encendido y apagado
Por lo tanto, para una máquina digital, el número 5999 se codifica como 1011101101111. Esto se conoce como la
representación binaria del número.
Posibilidades de codificación
Dado que el “lenguaje digital” consiste solo de 2 valores, esto nos presenta una interesante posibilidad, ya que las opciones de sistemas de codificación de esta información son variadas, por ejemplo se pueden usar secuencias de cuadrados blancos y negros para representar los 1 y los 0 respectivamente. Asimismo, fácilmente se puede pensar en otros modos: Tarjetas perforadas, patrones de luz y oscuridad, sonido y silencio, relieve, etc. Incluso desde el 2012 se ha llegado a codificar información digital en hebras de ADN, llegando a una sorprendente eficiencia de 215 petabytes (215.000.000 Gb) por gramo de ADN (fuente).
Diferencia a nivel fundamental
Si bien podemos encontrar paralelos entre el lenguaje digital y el lenguaje humano, hemos de coincidir en que existe un abismo de diferencias de muchos órdenes entre ambos.
Debido a que somos tan diferentes a un nivel tan fundamental como la codificación de la información, pienso que lo que se edifica sobre esa base tanto a nivel humano como a nivel máquina digital, estará siempre marcado por esta radical diferencia. La máquina digital codifica información de manera inequívoca y determinista, su memoria es absoluta e incorruptible (asumiendo ausencia de falla de hardware e interferencia externa), adquiere capacidades nuevas en un abrir y cerrar de ojos manipulando sus dos letras fundamentales, organizando millones de bits para establecer nuevos caminos de información que desembocan en útiles funcionalidades, y un sinfín de otras capacidades que para un ser humano serían impensables.
Procesamiento humano
Como procesador de información biológico, nuestro cerebro o nuestra mente, opera bajo distintos paradigmas. Es una mezcla aparentemente caótica de señales eléctricas y químicas, ideas, emociones, captación de estímulos sensoriales, percepción del mundo, autopercepción, experiencias pasadas, etc. A efectos prácticos nos parece que nuestra mente, en cuanto procesador de información, no fuera determinista ni ordenada; sin embargo, también cabe pensar lo contrario, solo que al trabajar en un nivel de complejidad tan alto, y con tantos factores ocultos o desconocidos, da la impresión de ser un sistema desordenado.
Pienso que todas las disciplinas filosóficas, psicológicas, terapéuticas y espirituales, entre otras, son intentos de comprender los patrones de procesamiento de información humanos. Curiosamente, o quizás no tanto, todas estas disciplinas apuntan a conducir al ser humano a un estado particular en donde sus circunstancias se experimentan de manera diferente, solamente en virtud de comprender los orígenes y los caminos que la información recorre dentro de si, de la misma forma que una persona puede conducir un auto muy bien sin entender cómo funciona el embrague, pero la calidad de la experiencia cambia teniendo el conocimiento sobre las razones y las causas que explican las técnicas de conducción automovilística.
Procesamiento digital
La máquina digital, cuando está bien construída, se aísla del caos del mundo. Cierra sus ojos y oídos. Voluntariamente, descarta la mayor parte de la información que el mundo le ofrece y se centra en una rebanada fina de realidad considerablemente abstraída y simplificada para volverla manejable, controlable, predecible.
Todo lo que no pasa el filtro de lo aceptable, se descarta inmediatamente para mantener una especie de inmaculada pulcritud interna en donde la realidad es simple, pobre y monótona. Y es en virtud del sacrificio de la riqueza infinita de la realidad, que la máquina digital logra tales proezas en el procesamiento de la información: velocidad, precisión, predecibilidad, consistencia, determinismo.
Traducción
Por lo tanto, cuando el humano necesita interactuar con la máquina para explotar sus extraordinarias capacidades, necesita hacerlo a través de una capa de traducción, que haga posible la comunicación entre dos entidades procesadoras de información tan disímiles.
Muchos esfuerzos se han hecho en este territorio, y todos los días se siguen buscando más y mejores interfaces de comunicación humano-máquina, siendo hoy en día uno de los más prevalentes, el uso de los grandes modelos de lenguaje, o LLM por sus siglas en inglés (Large Language Model) para facilitar el traspaso de información humana a la máquina digital usando exclusivamente el “lenguaje natural”.
Si bien su masificación y acelerado avance han tomado al mundo por sorpresa, ya se están empezando a vislumbrar los límites de sus capacidades y los ámbitos de uso donde se destaca, a la vez que aquellos donde es insuficiente.
Últimas apreciaciones
Es mi parecer, que si bien hemos sido testigos de grandes avances en la construcción de puentes que comuniquen el mundo de la mente humana con el mundo digital, su diferencia basal radical hace que la empresa de concretar un puente definitivo sea una destinada al fracaso. Habiendo dicho esto, sin embargo, tampoco creo se deba abandonar. Por lo general, pienso que en la persecución de objetivos imposibles, se crean subproductos que son de gran beneficio y utilidad, por lo que al menos yo, sigo esta aventura con gran entusiasmo y expectación.
Espero, apreciado lector, que al igual que yo, hayas tenido la oportunidad de divertirte y reflexionar con estas palabras. Estoy convencido de que al pasar por tu sistema de procesamiento biológico, han podido interactuar con el resto de tu información para crear algo único. Y dado que afortunadamente no somos sistemas predecibles, y que no por ser algo único va a ser necesariamente bueno, la valoración de esa interacción queda reservada a cada quien.